La lucha sigue…
Por Lilia I. Gazze
Destinamos este espacio de nuestra publicación a
contarles sobre una lucha lejana que nos tocó muy de cerca. Nuestra
compañera de la Biblio, Natalia Mechaluca, maestra rural de una
vocación y un corazón inexplicables, se fue a vivir a Abrapamapa,
Jujuy, hace un tiempo, y sufrió en carne propia las consecuencias
de una mina a cielo abierto que no sólo atentó contra la
salud de toda una comunidad sino que dañó irremediablemente
el medio ambiente y provocó el cierre de la única escuela
que funcionaba en este punto tan remoto de nuestro país.
Durante todos estos meses Nati nos mantuvo informados sobre las injusticias
y la soledad de estos hermanos nuestros. La contaminación de plomo
producida por la mina, el desmejoramiento acelerado de la calidad de vida
y la salud de los habitantes de Abrapampa y la zona, sumado a la pobreza,
la exclusión social y el desamparo político, educacional
y sanitario fundamentalmente, explotaron en una problemática que
se llevó a conocimiento público a través de la lucha
popular de docentes, sacerdotes, referentes de la comunidad aborigen y
amigos en general. Ella misma nos cuenta en sus mails de los cortes de
rutas y las puertas que golpearon para lograr instalar a nivel público
y político esta problemática.
Desde lejos nos sumamos inmediatamente a esta lucha a través de
la comunicación, poniendo en funcionamiento nuestras redes sociales.
Porque estamos convencidos de que si trabajamos juntos las cosas se pueden
cambiar. Sabemos que es un trabajo de hormiga, un proceso lento pero continuo,
doloroso muchas veces pero también lleno de esperanza y satisfacciones
profundas por el trabajo compartido.
Nati se enfermó y estuvo grave a causa del nivel de plomo en su
cuerpo, sin embargo eso no la frenó en la lucha… sus convicciones,
su corazón generoso la mantuvieron firme. Desde la Biblio, quienes
la conocemos no podemos si no sentir orgullo y admiración por ella
y por todos quienes mantuvieron esta lucha, que a costa de pérdidas
irreversibles para su salud y el medioambiente terminó bien.
A continuación, compartimos con ustedes algunas líneas del
último mail de Nati:
“…Después de estar internada, volví a Carahuasi,
sin permiso medico. Los chicos me abrazaron fuerte y dijeron que me vaya,
que no vuelva, que ellos no se iban a sanar aunque la mina se cerrara.
Esa era la verdad. Salí por la radio, me volví a descompensar,
pero me recupere enseguida (…) Además de todos ustedes estuvieron
el Mocase, Mocafor, Moiv Camp de La Quiaca, Oclade y amigos. Me labraron
un acta en el ministerio de educación, me amenazaron con levantar
un sumario para no volver a ejercer en ningún lado. Seguimos. Ustedes
y yo seguimos y pudimos porque la mina Pan de Azúcar se cerró,
y aunque la comunidad sigue enferma conseguimos tratamiento. En esta lucha
me he encontrado con todos ustedes, a quienes no les conozco el rostro
y a los otros a quienes si conozco y siempre supe que no iban a dejarme
sola. Y no me dejaron .Y seguimos. Y pudimos. Hubo momentos en que quería
dejar, pero estaban ustedes y no podía, y mi gente. Compañeros,
este es el ejemplo de que se puede, no entiendo por qué sin conocerme
todos me ayudaron, no entiendo muchas cosas, pero sé que pudimos.
Ahora el gobierno de Jujuy se hará cargo de los tratamientos (…)
Estoy bien, mi comunidad resiste y la mina cerro. Pudimos. Las luchas
no son consecutivas, se superponen, se encadenan, porque al final todos
queremos lo mismo: dignidad, libertad y justicia. En nombre de toda mi
comunidad y en el mío.
GRACIAS. POCHO VIVE: LA LUCHA SIGUE”
Estas situaciones tan concretas, tan graves, tan caras a nuestros derechos nos exigen, una vez más una profunda revisión de nuestro compromiso social. Una vez más fue el Pueblo, las comunidades, las que tuvieron que presionar y obligar a las autoridades políticas a que cumplan con su obligación primordial: velar por nuestros derechos y por nuestra calidad de vida. No se nos puede pasar por alto que es fundamental que ejerzamos nuestro poder como ciudadanos. No podemos permitir que unos pocos, a quienes nosotros elegimos, nos pasen por arriba, nos ignoren por concentrarse en ganancias económicas y privilegios políticos. Esta batalla la ganamos, pero como bien dice nuestra compañera: La lucha sigue…

